No me gusta hacer retratos. Captar la esencia de una persona, su alma, me resulta una tarea muy complicada y es más que probable que el cliente no quede satisfecho. Pero debido a varias solicitudes, he decidido intentarlo… pero a mi manera, dejando muy clarito que no soy retratista ni lo pretendo. Solo me lo paso bien poniéndole alas y rodeando a la persona en cuestión en un halo de magia. Y he empezado con la hija de mi amiga del alma
. Está de más decir que la niña es preciosa; tiene unos ojos azules impresionantes y una carita entre ángel y hada traviesa que me encanta.
Comienzo con un boceto y, teniendo en cuenta ciertas características que me ayudan a crear la composición, trabajo en el entorno. En este caso me inspiré en la estación del año en la que nació la niña: el otoño. Frutos de la época y hojas secas conforman la base de la gran calabaza en la que ésta pequeña hadita está sentada.

Una vez tengo la composición definitiva, paso el boceto al papel de acuarela. En algunos casos suelo añadir más detalles una vez he calcado el dibujo, como en esta ocasión, en la que he añadido a un par de pequeños seres a ambos lados de la calabaza (ver ilustración final). Y comienzo a pintar!

Os dejo un detalle para que veáis mejor el proceso. Por supuesto la foto que tengo como referencia es de muy buena calidad y he podido trabajar con detalle.
Y aquí está la ilustración al completo. La madre de la niña está encantada, es más, la propia protagonista se reconoció sin dudarlo, ¡estoy muy contenta!.
He de decir que me he divertido muchísimo y espero retratar a muchas hadas más, de hecho ya tengo otro encargo. ¿Alguien más se anima? Más detalles sobre precios y especificaciones muy pronto en mi web.
