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“Sweet Love”

Lunes, 14 de febrero de 2011

Creo que no hay nada más bonito que sorprender a alguien al que quieres cualquier día del año, sin imposiciones. He estado pensando, y de repente me he imaginado al mundo rodeado de un aura rosa vibrante, jaja! Quizás, el lado positivo de un día como hoy sea que la energía de muchísima gente se une a la vez en un halo de amor y pensamientos positivos, que por cierto, le vienen muy bien al planeta. La pena es que sólo dure un día :-(

Esta es mi pequeña aportación, pensando especialmente en aquellos que se sienten enamorados de la vida, de sus mascotas, de su trabajo, de las cosas buenas, de la buena gente… y de las hadas, por supuesto  :-)

¡Felicidades hoy y todos los días!

¡Malditos duendes del azúcar!

Viernes, 24 de septiembre de 2010

Desde hace varios días me rondaba por la cabeza la idea de hacer unos “cupcakes”, esas magdalenas con cobertura de colores que pusieron tan de moda las chicas de “Sexo en Nueva York”, esos ricos pasteles que te engordan solo con mirarlos. Así que me puse a buscar como loca en internet la receta, aún sabiendo que los malévolos “cupcakes” son toda una tentación y una desastrosa perdición, pero no cejé en mi empeño hasta que encontré la receta perfecta.

Pues fue ayer tarde cuando ya no pude resistirlo y me puse manos a la obra. Batí, mezclé, horneé y la casa se impregnó de un delicioso aroma a vainilla. Mi hijo se volvió loco y cada minuto me preguntaba: “¿ya están listas?, ¿ya están listas?”. Todavía no era consciente de los estragos que iba a ocasionar mi dulce hazaña. Cuando las saqué del horno estaban doraditas y esponjosas. Dejé que se enfriasen un poco, las decoré con glaseado y las espolvoreé con bolitas de colores. Y allí estaban, espectaculares sobre la bandeja.

Mi hijo se abalanzó sobre ellas y tras darse una buena zampada, quedó en estado de shock. Tuve que pararlo porque si no podría haber reventado. Me lo imaginé redondo y morado (en este caso verde) como uno de los niños de “Willy Wonka”.

Oía risitas  en mi cabeza y una vocecita me decía: ¡Pruébalas!. Me prometí que no cogería ni una… ¡pero me comí dos! ¡Por Dios, qué buenas estaban. A la porra con el control de la comida!

Y las risitas seguían retumbando en mi cabeza y la vocecita volvió a decirme: No has podido resistirte, eh? al final las has probado. ¿Sabes la de calorías que acabas de meter en tu cuerpo?, jajajaja!. ¡El remordimiento me devoraba!

Ahora lo sé, los duendes del azúcar llevaban planeándolo desde hace tiempo. Se colaron en mi mente y no pararon hasta que consiguieron lo que querían. Sus caritas agradables y sonrientes y sus ojos grandes y penetrantes te embelesan hasta conseguir apoderarse de tu voluntad. Sólo los más fuertes resisten a sus dulces chantajes, pero yo soy débil y he sucumbido sin remedio a sus encantos…

¡Malditos duendes del azúcar!

Porque sé a ciencia cierta que más de un@ también caerá en la tentación, os dejo un enlace con la receta de estas delicias, pero si podéis… ¡no lo hagáis, no dejéis que los duendes os lleven a su terreno!

El que avisa no es traidor y yo ya os he advertido. Es muy difícil escapar del envolvente influjo de estos seres caprichosos.

¡Pruébalas, pruébalas!

Ups! ¿Quién ha escrito eso? Han debido ser “ellos”, lo siento se me han colado sin darme cuenta.

¡Hasta pronto! ;-)