¿Que no sabes quienes son? ¿estás seguro? Si, si, son esos seres que te miran desde la cómoda de tu habitación… si, esos que te sonríen burlonamente desde la alacena de tu cocina. Es posible que te hayan hecho tropezar provocando que te dieras un golpe en la rodilla con la mesa de madera de tu comedor, ¿lo recuerdas?. O puede que te hayan empujado haciendo que el dedo meñique de tu pie diera dolorosamente con la esquina de la pata de tu cama… En esos momentos has pensado: “¡hoy estoy torpe!”. Pues no, han sido ellos.
¿Tienes ahora una idea de quienes te hablo?.
Como anuncié en la entrada anterior, hace poco me percaté de una presencia en la habitación de la casa de campo en la que estoy pasando estos días… más bien de muchas presencias.
Os cuento: estaba al mediodía descansando después de comer, leyendo en la cama, cuando en un momento en el que alcé la vista al techo, me fijé en que había un montón de caras observándome desde los tablones de madera. Unas parecían enfadadas, otras traviesas, algunas me observaban de forma impasible… y decidí retratarlos.
Aún los observo y estudio y tengo la extraña sensación de que cada día son diferentes, por lo que deben ser muchos. He llegado a la conclusión de que son algo así como guardianes de los árboles y cuando éstos se talan y son convertidos en tablones para decorar techos o hacer muebles, los “Treekepers”, (así les he llamado), se encargan de intimidarnos y observarnos con sus ojos penetrantes a través de sus caras impresas en la madera. Es su forma de hacernos saber que nos les gusta nada que toquen a sus protegidos (sus árboles amados) sin pedir permiso y de forma indiscriminada.
Para que os hagáis una idea os dejo un boceto que he hecho y que misteriosamente apareció manchado con surcos de café. Imagino que nos les debe hacer mucha gracia que los retrate, pero no les tendré en cuenta esta pequeña travesura.
Parecen buenos chicos, pero me temo que pueden volverse seriamente agresivos si ellos o sus árboles se ven amenazados. La próxima vez que vayáis a utilizar madera hacedlo con respeto y mostrad agradecimiento, de lo contrario creo que seréis víctimas de algún percance molesto o de alguna pequeña travesura. Sospecho que el golpe que me di en la rodilla esta mañana con la pata de la cama ha sido cosa de ellos. ¡Mucho cuidado! ¡¡Aaayyyy!!


















